lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Qué es la afasia?

      La afasia es un trastorno del lenguaje que afecta tanto a la expresión como a la comprensión del mismo, después de que ha sido adquirido, debido a lesiones en el SNC.
      Se excluyen de la afasia las alteraciones motrices del habla, ya que éstas afectan sólo a la articulación de la palabra una vez que ésta ha sido formulada en los centros neurológicos del lenguaje, y por lo tanto hablaríamos de disartria.

¿CÓMO SE PRODUCE LA AFASIA?
      La causa más común de afasia es un "shock", lo que es conocido técnicamente como un accidente vascular (AVC) en el cerebro. Esto puede estar causado por un bloqueo en la corriente sanguínea (trombosis o embolia) o por una ruptura de algunos de los vasos sanguíneos (hemorragia), lo que provocaría un daño en partes del cerebro directamente relacionadas con la comunicación. Las lesiones cerebrales que son el resultado frecuente de los accidentes de tráfico o caídas accidentales así como los tumores cerebrales con otras posibles causas de afasia.

CLASIFICACIÓN DE LAS AFASIAS

1. Clasificación dicotómica: A partir de la ubicación generalizada de la lesión. 
  • Afasias Fluentes
  • Afasias no Fluentes 
  2. Clasificación según la Localización Cortical de la Lesión.
  • Afasia de Broca
  • Afasia de Wernicke
  • Afasia Global o Total
  • Afasia de Conducción
  • Afasias Transcorticales
  • Afasia Anómica

¿QUÉ OTROS PROBLEMAS PUEDEN ACOMPAÑAR A LA AFASIA?
  • Debilidad o parálisis de una parte del cuerpo, normalmente el lado derecho. Si tiene afectado el brazo, se añade el problema de la escritura. Si además tenemos problemas de movilidad en la lengua y en la cara, pueden presentarse problemas añadidos en la articulación ("disartria") y quizás algunas dificultades con la masticación y la deglución.
  • Pérdida parcial de la visión. Suele tener lugar normalmente cuando los objetos se hallan colocados a la parte derecha del sujeto.
  • Arrebatos de llanto, arranques de cólera o de risa inapropiados o inexplicables.
  • Epilepsia
  • Ansiedad y depresión, pérdida de la autoestima y confianza en sí mismo.
  • Cansancio, distractibilidad, desorientación, irritabilidad y pobreza de memoria.
      Estos son algunos de los trastornos asociados con la afasia. No forman parte del cuadro afásico sino que son resultado de la misma enfermedad o lesión que ha provocado la afasia.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA AYUDARLE EN LA CASA?

1. Intentar informarse lo mejor posible acerca de lo que hace el logopeda y de lo que podría hacerse fuera de la situación clínica de intervención para ayudar en su progreso. Es muy útil que durante algunas sesiones de terapia logopédica esté presente algún miembro de su familia o de su entorno afectivo más cercano con el objeto de asegurar que en su casa se le podrá ayudar de una forma adecuada. Es mejor no atosigar al paciente afásico y hacer que el trabajo directo sobre la comunicación y el lenguaje se haga durante períodos cortos aunque frecuentes. El paciente afásico muy a menudo se cansa fácilmente y encuentra difícil concentrarse en una tarea durante un período de tiempo prolongado. Es más perjudicial que beneficioso apurar el tratamiento cuando se halla fatigado.

2. Asegurarse de que no haya muchas distracciones -televisión o música de fondo- cuando el paciente afásico esté oyendo, leyendo, hablando o escribiendo. Cuando se está intentando concentrar sobre algo agradece que haya paz y tranquilidad.

3. Ser todo lo paciente y comprensivo que se pueda. No se tome a la ligera los problemas personales o emocionales del paciente afásico. No le dé falsas esperanzas de que hablará tan bien como antes de convertirse en un paciente afásico. Es una persona adulta y debe ser tratada como tal. Su problemas estado personal nunca deben ser comentados con otras personas en su presencia. Incluso si no comprende todo lo que se está diciendo acerca de él, el tono de voz y la expresión facial pueden ser muy expresivos para él e informarle de lo se está diciendo. Nunca se le debe pedir que haga "demostraciones" de lo que es capaz de hacer.

4. Es vital que en la medida de lo posible los antiguos interesa y aficiones se mantengan. Por lo tanto se debería:
  • Intentar implicar a la persona afásica en las decisiones y acontecimientos de la vida familiar.
  • Continuar haciendo visitas a los amigos y recibirlos, aunque al principio es preferible que no sean más de uno o dos al mismo tiempo. Resulta difícil para el paciente afásico participar en una conversación si hay varias personas implicadas en ella.
  • Animarle a pasear todos los días , aunque no sea más que un corto paseo.
  • Establecer una rutina diaria pero no demasiado rígida, con períodos de práctica en rehabilitación del habla, períodos de descanso, de excursiones, de comidas, y en general de todo aquello que pueda parecer apropiado.
5. Es importante, tanto para el paciente afásico como para los que le rodean que no se vuelva excesivamente dependiente de una persona. Esta persona debe disponer de períodos de tiempo para ella, en los que no tenga que estar con el paciente afásico. Si él no quiere quedarse solo, intente arreglarlo con algún pariente o amigo cercano. Otra forma importante de ir logrando la autonomía del paciente es no hacer cosas en su lugar, cosas que, sin angustiarse, es capaz de hacer por sí solo.

6. Intentar no molestarse si el paciente afásico presenta un lenguaje grosero o incluso con insultos. Esto puede ocurrir cuando una persona tiene grandes dificultades para comunicar sus deseos y pensamientos. Este fenómeno se halla normalmente fuera del control del paciente y puede presentarse incluso en personas afásicas que anteriormente no utilizaban este tipo de lenguaje.

7. Si hay dificultades en la comprensión se le puede ayudar de la siguiente forma:
  • Usar frases cortas con palabras y frases simples, que solo contengan una idea al mismo tiempo.
  • Háblele más lentamente de lo que sería habitual.
  • Repítale lo que le ha dicho si percibe que no le ha entendido, pero no eleve el tono de la voz.
  • Háblele desde una posición en que le pueda ver bien la cara y utilice gestos y expresiones faciales para hacer que el mensaje sea lo más claro posible.
  • Cuando vaya a hablarle a la persona afásica, avísele primero bien tocándole y parándose, o bien utilizando su nombre. Y no empiece a hablar con la parte más importante del mensaje. Dele tiempo a habituarse al habla.